Fruto de decir lo que se piensa y hacer lo que uno quiere a pesar de que no sea lo que quiere otro. Al saber lo que está sintiendo y hacerse cargo de ello.
Para que cualquier miedo o presagio inexplicable se desvanezca o se integre como información consciente. Para cualquier sensación que haga que nos sintamos amenazados por una fuerza misteriosa, humana o de cualquier otra índole.
Para que se desvanezcan las ideas de aniquilación o de destrucción, fruto de la represión emocional que ejerce la mente. Favorece la comunicación entre el sentir y el pensar y actualizar de forma natural y fluida los sentimientos en la conciencia.
Para admirar a nuestro ser, nuestro cuerpo, nuestra imagen, nuestra vida, sin la sensación de impureza, a pesar de que hayamos vivido circunstancias que podrían hacernos sentir así.
Para seguir adelante a pesar de la presión y la responsabilidad que abruma o detiene. Devuelve la esperanza para afrontar lo que para otros sería imposible.
Para reconocer el talento innato y elevar la autoestima a pesar de las diferencias y de la admiración de otros que en apariencia son superiores en habilidades. Conocer la habilidad personal y sentirse pleno por ello.
Para que la tristeza deje pasar al luz y la vida deje de ser gris y opaca. Para que la percepción del mundo recupere con la brillantez que había perdido al entrar en la noche.
Para lograr las metas sin agotarse instaurar el ocio y el descanso como parte de la labor. Para diferenciar querer de deber y hacer aquello que uno quiere.
Para despertar al sanador interno y renovar las fuerzas tras el agotamiento psíquico y físico. Fuerza regeneradora que renueva la vida celular y psicoemocional de la persona.
Liberación de todo lo que condena y hace sentir indignos y culpables. De la búsqueda obsesiva de la perfección que abate e impide seguir con la vida con naturalidad y buen humor.
Para que los asuntos de los demás, no impidan seguir evolucionando. Para que el temor por lo que les pueda pasar a los demás se diluya y ocuparse de uno mismo.
Para vivir desde la sensibilidad y el amor grupal a pesar del pánico. Aceptar la muerte como parte de la vida, sentir el dolor ajeno y mantener la serenidad.
Para cambiar las ideas y seguir evolucionando, dejar atrás lo que ya no es a pesar de haber sido conveniente en otro tiempo. Para disfrutar de lo nuevo.
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